Parte 2: guía de la protección solar. La paradoja de la protección solar.
Este es el momento de la historia de la humanidad donde más protector solar usamos. Casi todas las personas son conscientes de la importancia de protegerse del sol y la mayoría aplican su protector solar con frecuencia. Aun así, los casos de cáncer de piel van en aumento cada día. ¿Por qué?
Nuestra relación con el sol ha cambiado: Hasta mediados del siglo XX aproximadamente, gran parte de las tareas humanas se realizaban bajo el sol. Era una época menos industrializada y más enfocada en la producción agrícola. La exposición solar era parte de la cotidianidad humana y las personas sabían protegerse: usaban ropa cubierta, evitaban el sol en las horas de mayor radiación, reforzaban la protección con sombreros, etc. Las dietas eran, a su vez, ricas en alimentos no procesados y más altas en frutas y verduras variadas. En la era actual es todo lo contrario. La exposición solar de la mayoría es meramente recreativa. Nos exponemos al sol cuando vamos a la playa, en un viaje al río o a la piscina, casi desnudos, sin más protección que la que puede ofrecer el protector solar. Nuestra alimentación es pobre en alimentos naturales. Nos quemamos. Luego estamos de vuelta en la oficina donde no vemos el sol hasta el próximo viaje. Los casos de melanoma han crecido rápidamente desde 1970. La misma época en la que se empezaron a popularizar las cremas antisolares. La respuesta de la piel al sol no solo depende de la pigmentación de cada piel sino del estilo de vida que llevamos. Pero, en cualquier caso, ningún protector solar por si mismo es suficiente para protegernos de sufrir quemaduras solares. La exposición solar es un entrenamiento: ¿Has visto que las personas que llevan toda su vida trabajando bajo el sol no sufren de quemaduras solares? Esta es una muestra de que la piel tiene la capacidad de adaptarse a la exposición solar. El objetivo de esta guía no es que dejes de usar protector solar sino que aprendas a cuidarte del sol sin caer en obsesiones o información falsa. Si sabes que este fin de año te irás de vacaciones a un sitio soleado, puedes empezar tu “entrenamiento solar” desde hoy. Comienza a consumir más frutas y verduras en tu día a día, en especial aquellas de color naranja (zanahorias, papaya, cítricos, etc. que son ricos en betacarotenos, los antioxidantes que refuerzan la respuesta de la melanina). Realiza exposiciones solares controladas y cortas en horarios donde el sol no es nocivo: antes de las 9 am o después de las 4 pm (poco a poco puedes aumentar el tiempo de exposición solar). Consigue sombrillas, ropa con filtro UV, gafas de sol, sombreros y cualquier barrera física adicional que puedas usar, en especial si no toleras bien estar expuesto al sol. Incluso puedes comprar unas cápsulas de protección solar, que no reemplazan el protector solar sino que ayudan a reforzar la respuesta de tu piel al sol. Por último, pero no menos importante, utiliza protectores solares minerales, no solo para que protejas la vida marina y las fuentes hídricas, sino para que no se vea afectado ese preciso equilibrio que tu piel ha creado para protegerse del sol. Tu piel tiene la capacidad de avisarte cuándo debes retirarte del sol directo: si te enrojeces, si te pica, molesta o arde, es hora de buscar la sombra. |



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